BUFALO AFRICANO
BUFALO AFRICANO
El búfalo africano es uno de los cinco grandes animales de África, junto con los leones, leopardos, rinocerontes y elefantes. Tanto los machos como las hembras tienen cuernos grandes y afilados.
El búfalo cafre (Syncerus caffer) es una especie de mamífero artiodáctilo de la familia Bovidae que habita en los bosques y sabanas del África subsahariana, especialmente al este del continente. A veces también se lo llama búfalo africano o búfalo de El Cabo, ya que fue en esa región de Sudáfrica donde se descubrieron los primeros ejemplares.
El búfalo africano está más emparentado con otras especies de búfalo que con otros bóvidos como el bisonte americano o el ganado vacuno doméstico, siendo su pariente vivo más cercano el búfalo de agua asiático.
Su temperamento impredecible puede ser parte de la razón por la que el búfalo africano nunca ha sido domesticado, lo que también explicaría por qué el búfalo africano no tiene descendientes domesticados, a diferencia del yak salvaje que es un antepasado del yak doméstico. Los depredadores naturales del búfalo africano adulto son el león, la hiena manchada y el cocodrilo del Nilo. Como uno de los Cinco Grandes animales de caza, el búfalo del Cabo es un trofeo muy codiciado en la caza.
CARACTERISTICAS
El búfalo cafre tiene una altura en la cruz de entre 1 y 1,7 metros y de 2,1 a 3,4 m de longitud. Su peso alcanza hasta 1000 kilos. Los cuernos son gruesos y muy desarrollados, curvándose hacia arriba en los extremos; la distancia entre éstos alcanza en los machos un metro. El pelaje es marrón oscuro o negro y de escasa longitud, sólo largo en el extremo de la cola y los bordes de las orejas.
Presenta dimorfismo sexual, siendo las hembras de color más claro y tamaño y cuernos más pequeños. Los machos llegan a madurez sexual a los cinco años, mientras que las hembras lo hacen hasta los ocho años. Los búfalos africanos son animales gregarios, que se agrupan en manadas de tamaño variable: desde cuatro o cinco individuos en las zonas boscosas de África central, a miles en las sabanas del este del continente. Los machos se colocan a los márgenes del grupo, mientras que las hembras y las crías se concentran en el interior, donde corren menos peligros. Las manadas cuentan con un grupo de viejos machos que guían a la manada y la alertan de los depredadores.
Le gusta pasar las horas más cálidas de la jornada durmiendo y rumiando en cualquier charco fangoso o en cualquier pantano, del que sale cubierto por una costra sucia y dura. A falta de estos lugares, elige un paraje sombrío del bosque, o un matorral muy espeso. Es un animal con un constante mal humor; su carácter es sombrío y tozudo; casi siempre mantiene su ancha y maciza cabeza en posición de ataque; los ojos, grandes, de color negro azulado, brillan salvajemente bajo los poderosos cuernos.
Cuando es herido mortalmente el búfalo se deja caer poco a poco a tierra, alarga la cabeza y emite un especialísimo y breve mugido; los cazadores expertos no se aproximan nunca a la presa sin antes haber oído este singular grito de muerte. Pero el hombre no es el único enemigo del búfalo. También el león le ataca y a veces consigue matarlo; muchos cazadores han encontrado búfalos que tenían sobre el cuello y la espalda cicatrices de heridas profundas, como resultado de su encuentro con leones. Estos búfalos que han sido atacados por los grandes felinos son siempre irritables y fieros. El cocodrilo del Nilo también es uno de sus depredadores. Puede alcanzar velocidades de hasta 57 km/h.
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